Vivimos en este mundo, pero no pertenecemos a él. Como ciudadanos del
Cielo sabemos que el reino de Dios no es de este mundo y por lo tanto
tampoco lo son sus reglas, principios o caminos. Si permitimos que ese reino
que se ha acercado llegue a cada área de nuestra vida, las buenas obras
brillarán de tal manera que quienes no lo conocen podrán glorificar a Dios.
“Respondió Jesús: Mi reino no es de este mundo; si mi reino fuera de este mundo, mis servidores pelearían para que yo no fuera entregado a los judíos; pero mi reino no es de aquí.” JUAN 18:36 RV60
Contacto
¿Querés comunicarte con nosotros? Completá el formulario y te responderemos lo antes posible.