Cuando tus amigos te abandonan por tu fe


2022-10-12 | Ten aliento y recuerda estos consejos que te ayudarán


Por Masi Meyer*

Este hombre joven tenía muchos conocidos, admiradores y seguidores. Pero amigos íntimos, solo doce. Ellos realmente eran parte de Su corazón. Él comía con ellos, caminaba con ellos, reía con ellos, lloraba con ellos, les compartía Sus profundos pensamientos y el propósito de Su vida. Sin embargo, cuando más los necesitó, tres de ellos se quedaron dormidos en vez de orar a Su favor. Uno de ellos lo traicionó de manera inescrupulosa. Otro de ellos aseguró tres veces con maldiciones que no lo conocía. Y por si fuera poco, en el punto más difícil, todos lo dejaron solo. Todos Sus amigos lo abandonaron por Su fe. Su fe y misión de padecer, morir y resucitar en lugar de los pecadores.

Como sé que en alguna ocasión has sido abandonada por tus amigos (o familiares) al igual que Jesús, y al igual que yo, concédeme darte tres recordatorios que te ayudarán a continuar viviendo tu fe a plenitud.

1. Recuerda que Dios Hijo es nuestro ejemplo.

Desde Abel (Gen. 4:4-8) hasta nosotras, seres queridos nos han hecho sufrir como consecuencia del pecado. El Hijo de Dios en Su peregrinar por esta tierra no fue la excepción, a Él también lo hirieron. Lo que hace la gran diferencia, es la manera en la que el Autor de la fe reaccionó ante el abandono de Sus amigos. Es impresionante el amor, la gracia y la misericordia con las que Él lidió con Sus amigos pecadores, aun sabiendo de antemano que lo iban a traicionar. Él decidió amarlos y servirles hasta el final.

«Y durante la cena, como ya el diablo había puesto en el corazón de Judas Iscariote, hijo de Simón, el que lo entregara, Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todas las cosas en Sus manos, y que de Dios había salido, y a Dios volvía, se levantó de la cena y se quitó el manto, y tomando una toalla, se la ciñó. Luego echó agua en una vasija, y comenzó a lavar los pies de los discípulos y a secárselos con la toalla que tenía ceñida». -Juan 13:2-5

El Señor Jesús les sirvió a Sus doce discípulos más cercanos de la misma manera que lo hace con nosotras: segundo a segundo, desde el momento en que nos eligió para salvación, hasta el sol de hoy. Él nos da vida, nos extiende gracia y perdón para nuestros repetitivos pecados. Nos provee de fuerzas, entusiasmo, bendiciones espirituales sin fin, salud, provisiones materiales, familia, hermanos en la fe, amigos… todo esto y más como un regalo inmerecido. Mostrándose como ejemplo para que nosotras hagamos lo mismo con nuestros semejantes.

«Pues si Yo, el Señor y el Maestro, les lavé los pies, ustedes también deben lavarse los pies unos a otros. Porque les he dado ejemplo, para que como Yo les he hecho, también ustedes lo hagan». -Juan 13:14-15

2. Recuerda que tú también has pecado contra otros

Sí, es necesario que recuerdes que no solo pecas contra Dios frecuentemente, sino que también lo haces contra otras personas de diversas maneras. Esto te ayudará a mirar las ofensas que te han hecho en perspectiva mientras escoges perdonar.

En esta carrera de fe enfrentas dos realidades: pecas y pecan contra ti. Te han perdonado y tienes que perdonar. Por eso nos enseñó a orar el Señor: «Y perdónanos nuestras deudas, como también nosotros hemos perdonado a nuestros deudores» (Mateo 6:12).

3. Mantén tu fe en Dios mientras respires

Como se ha dicho antes, tu naturaleza pecaminosa, el reino de las tinieblas y el sistema de filosofías del mundo, te harán la guerra. Siempre que quieras ir en contra de la corriente, recibirás resistencia. El apóstol Pablo lo dijo así: «Y en verdad, todos los que quieren vivir piadosamente en Cristo Jesús, serán perseguidos» (2 Timoteo 3:12).

Quizás tus familiares se incomoden contigo porque asistes a la iglesia, tal vez decepciones a tu mamá porque no escogiste la carrera universitaria que ella esperaba porque entiendes que es otra la que te va a permitir servir mejor al Señor, es probable que pierdas amigos porque ya no frecuentas los lugares que ellos acostumbran, puede ser que se enoje tu mejor amiga porque por honrar a Cristo le has dicho la verdad en amor, o quizá te dejen otros amigos porque vives la feminidad como Dios la diseñó. No importa, mantén tu fe en Dios mientras respires.

 

Te podrá abandonar el mundo, pero ya has vencido, si permaneces unida por la fe a Aquel que ya ganó por ti. Como señala el apóstol Juan en una de sus cartas: «Hijos míos, ustedes son de Dios y han vencido a los falsos profetas, porque mayor es Aquel que está en ustedes que el que está en el mundo» (1 Juan 4:4).

Así que, a pesar de que algunos te han abandonado y otros lo harán en un futuro, prosigue al blanco. Fortalécete en la gracia de Cristo Jesús, perdona, renueva tu mente con las Escrituras, canta alabanzas a todo pulmón, sirve a todos y sigue fiel a tu Dios hasta la muerte. ¡Él es digno!

 

 

 

*Masi Meyer. Discípula de Cristo, dominicana, esposa de Leo y mamá de Mia. Con un corazón para servir al Señor comunicando Su Palabra especialmente a mujeres, a través de la mentoría, la consejería y la exposición bíblica.

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